martes, 21 de mayo de 2013

PETROLITO



                                    P E T R O L I T O

                           ( El niño de los taladros)

 Autor:   Narciso Antonio  Méndez Pérez 

La fresca brisa ondulisa  el verdor del gamelotal y la extensa sabana parece convertirse en suaves olas de un mar infinito.






         Es Guanipa, en las mañanas es toda un verde tierno con sus torres de taladros cristalizadas por las ventisca; al mediodía  se torna verde marino; al atardecer cambia a oro-palino; allí  los balancines parecen indómitos caballos en eterno corcoveo; luego  en la noche, Guanipa se convierte, en un profundo azabache, con mechurrios titilantes como gemas de oro incrustadas en la inmensa oscuridad.



















Guanipa en la noche es insondable azabache y de día es mágica esmeralda de ondulante movimiento:









  Cuando por primera vez, Peter vio el paisaje de Guanipa, sus ojos azules quedaron inmóviles, captándolo todo y al mismo tiempo evocando sus lejanos campos tejanos; con esas imágenes, recordó que él estaba allí para instalar taladros, estaciones de bombeo y oleoductos, taladrar las profundidades de la tierra, succionar el (petróleo) oro negro, bombearlo hasta los puertos y exportarlo al mundo del norte; sin embargo, la belleza de la sabana, seguía ondulando sus pensamientos.  
 
  EdisIlustración: Benavides
    

   
                                              

      En un atardecer oropalino, Peter se acercó al río y al llegar a la orilla, nuevamente sus ojos fueron impactados: de las ambarinas aguas, como una orquídea, surgió la imagen de Kairine. El tan solo pudo exclamar:   - ¡ My God !   (¡Dios mío!)



 I: Edis Benavides
 Ella se quedó mirándolo y pensando como el rostro del extraño,

tenía el rojo de los mereyes maduros; como los ojos se le tiñeron  con las nubes o del azul de las mariposas. 
Ella tan solo exclamó:

­-¿Ohko kato ? (¿Será cierto?). - 

 Kairine se acercó a Peter, le tocó la cara y los ojos y se dijo: - ¡Tia roroma! (¡Es de verdad!)  
  En una tarde de   maltasay  (entre marzo y abril), Peter bajo al morichal y encontró a Kairine rodeada de terecayas,  flores y guacamayas; se acercó a ella y dialogaron: -Peter - Kairine, I love you( Kairine te amo).

Kairine: - Peter  au dahpo kurume ma na eropa  ( Peter Yo también te quiero).   Peter - I will happy with your love  ( seré feliz con tu amor)

Kairine - Amaro, amaro yupuihme rima muise ba mara      ( los dos

viviremos muy felices).    Kairine, hija de Kariñas, inmemoriales

  moradores de Guanipa, habitaba en el río de los morichales,

tortugas ,  peces de colores y de eternas aguas color  ambarino,            

donde las bandadas de cotorras, pericos, arrendajos y guacamayas, calmaban la sed en su peregrino volar.

  El río Morichal, fue bendecido por machira(madres de las aguas);  para que  Kairine se mirase en sus ambarinas aguas. Kairine invocó a Machira para consultar su unión con el hombre  extranjero de ojos azules; pero Machira se ofendió y no apareció. Cuentan los viejos petroleros que del encuentro de la bella  Kairine con el gringo de azules ojos, surgió un amor secreto y de ese amor, nació Petrolito.             

        Una tarde regresó Machira y le dijo a Kairine: - Serás  luna llena  y  harás  las noches claras para  los Kariñas;  luego, Kairine llamó a Petrolito y le dijo: - Hijo de mi gran amor, pronto partiré.  La luz de la luna te alumbrará, has de buscar a tu padre en muchos lugares: taladros, tanque y balancines.  Aprende a llamarlo:   - Yo hijo, madre Kairine, padre Peter En ese instante, la última mirada de la hija de los Kariñas, se fundió con los rayos de la inmensa luna nueva.  

      El niño comenzó su peregrinar de taladro en taladro, gritando en la inmensa y sombreada sabana:

 -Yooo.. hijoo..madre Kairine.padre Peter.
      Los petroleros oyeron la voz resonar en toda la sabana y entre los gigantescos tanques, llenos de petróleo, rebotaba el eco: MADRE. MADRE...    Un encuellador de taladros comentó:  - El pozo dio el  reventón, nos bañó de barro y petróleo; luego estalló un  grito que hizo añicos el silencio de la inmensa sabana:  - Madree Kairineee.. ¡Muchacho  carrizo! ¿Qué haces aquí?. Le  gritó mi compañero  y él,  corrió a esconderse en los mereyales.  Así se extendió la noticia del niño que aparecía en los campos petroleros, buscando a su papá, gritando sin cesar:- Yooo.. hijooo.. madreeee... Kairineee... padree... piiiter.   En toda   Gauanipa los petroleros comentaban la aparición del niño de los taladros,  que se escondía en los mereyales, aparecía y desaparecía corriendo sobre las culebreantes tuberías. Curiosos y asustados los  guachimanes( vigilantes)  de los depósitos comentaban: 
    Guachimán 1:-Es el espíritu del petróleo. 
    Guachimán   2:- Que  Dios nos acompañe, cuando su voz surge de las torres de los taladros.

   Petrolero 1-  Como si fuera de petróleo, se lo traga la tierra al esconderse en los pozos.
 Petrolero 2- Ese muchachito es un verdadero misterio. 


        La noticia del niño de los taladros, llegó hasta   la escuela y en las horas de recreo, era el comentario:
Rafael  -  El taladro  reventó  ¡ pum!, baño de petróleo a mi tío y   cuando se limpió los  ojos, vió a Petrolito.













José     -  Mi tío es guachimam y lo ha oído gritar: - Piiter  y la  voz  de petrolito retumba entre los tanques.  
Angel   -  ¿ Cómo es Perolito?   

Rafael  -  Perolito ¡NO!. Petrolito. ¡ Gua!;  de petróleo, ja,ja,ja
José    - Tu deja la broma, si tu buscaras a tu papá, no te                      
             Gustaría que te hagan burlas.  ¿Verdad?   
Martín -  No lo han visto,  solo oyen el grito: ¡Papá Piiteer!;             además, dicen los Caribes  que petrolito nació de un chorro de petróleo que se negó a ser llevado fuera de Guanipa,  se reveló y zas rompió la tubería y se escapó.
Angel – Entonces, perolito es un negrito cumbacumbá, ja, ja.
José    - También puede ser un catire rubio pelo chicha, cerro prendío,  como el petróleo amarilloso.
 Rafael - ¡Toma lo tuyo!
Angel - ¿Ustedes creen que existe? Bhaa  chamos.¡ Puro cuento!
José   -  A Petrolito, el tío de Rafael lo vio y mi tío lo ha oído.
Antonio - Mi primo casi agarra a Petrolito; pero apareció  un conejo gigante, y.. zuass, se le atravesó.  




  
 El Maestro Pérez - ¡Muchachos! ¿Qué bulla  tienen?
Todos a una voz -  Hablando del petróleo maestro.
 José    -   Hasta los conejos ayudan a Petrolito. No es cuento.

Ángel -  De que vivirá, qué comerá Petrolito?
 Martin:-  comerá 
 moriches,   




mere yes 
                                      


         y


                                      


  guayabas
  que hay bastante en la sabana.







         Una madrugada se oyó con insistencia:
- Padree. Piter.  Padree. piter,  madre Kairineee.  Yoo ...hijoo.  
   Desde los inmensos tanques surgió la figura de un  hombre y con tono angustiado respondió: -Yo ser Peter, yo ser Peter.
       Pasaron muchas lunas y nunca mas volvió a oírse la voz del niño de los taladros. 
      Mientras el recuerdo de Petrolito se iba olvidando en Guanipa; los ojos de azul mariposas de un gringo anciano, todas las noches de luna clara, seguían, el arquirecorrido de la luna nueva  y amando su hermosa claridad, dulcemente se quedaban dormidos. En un liviano amanecer, cuando la ventisca cristaliza las torres de los taladros, sobre el verdor esmeraldino de Guanipa, aterrizó un avión plateado;  de el descendió un hombre fuerte, de ojos semi-azules, pelo indio y piel cobriza de Kariñas, corrió hacia el anciano, lo abrazó y besó, le extendió el brazo sobre el hombro y caminaron hacia el río de los morichales. Allí conversaron: 
Petrolito:  -Padre ¿Quieres regresar a tus campos tejanos?-
- Iremos y volveremos, aquí he de vivir para siempre bajo la luz de mi amada.- Contestó el padre.
  Un viejo encuellador de taladros, observándolos, comentó:
 - Ese parece Petrolito, hijo de la bella Kairine y del gringo,  estoy  seguro.  Ese es, el   Petrolito, el mismo de los taladros. 
                                Ha vuelto a la tierra amada.
                     “Colrín” “ colorao”, este cuento se ha “terminao”.  
 
                                          

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*     ¡ Muy pronto un nuevo cuento!











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